El 1 de julio de 2019 Rufo Chacón estaba en una protesta por la escasez de gas doméstico junto a sus familiares y vecinos. La manifestación terminó cuando funcionarios de la Policía del Táchira dispararon 52 perdigones en la cara al joven, que en ese entonces tenía 16 años y que producto de la represión quedó ciego.
Dos funcionarios de la policía están detenidos en el comando del organismo para el que trabajaron por más de 20 años. El juicio por el caso de Rufo Chacón está en curso pero la familia considera que no han recibido justicia y que hay irregularidades que hacen más extenso este proceso.
«Han pasado dos años desde que me desgraciaron la vida. Estamos aquí desde los Tribunales en la audiencia y ya es la tercera vez que convocan a los oficiales del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) para que den sus declaraciones de la investigación y no se han presentado. Esto hace que el caso se haga más largo», denunció Rufo Chacón el 6 de junio.
El proceso judicial ha sido difícil para la familia, según dijo a El Pitazo Rufo Chacón. Denuncia ser víctima de acoso, de persecución, de presiones e incluso de falsos positivos, pues su hermano menor y él fueron detenidos por supuesto robo de motos y posteriormente el Cicpc les indicó que se trataba de una equivocación.
«Esto ha sido difícil, complicado. Siento que me encierran y bordean cada vez más. No hay una luz, una cosa buena. Nos persiguen, nos hicieron cerrar el kiosco donde vendíamos alimentos, no nos dejan en paz, Quieren que desistamos del juicio pero yo quiero justicia, merezco justicia porque me destrozaron la vida», agregó Chacón.
La madre de Rufo, Adriana Parada, también tiene la certeza de que aunque están en pleno juicio, la justicia está lejos de llegar. «Ellos están detenidos en la que fue su casa. Queremos que haya justicia y que este caso no siga cada día más para atrás. Exigimos justicia porque van dos años y esto parece un circo, ya debería acabar esto, qué más pruebas quieren, dejaron ciego a mi hijo«, recalcó la mujer.
El adiós de los planes futuros
Rufo Chacón tenía 16 años cuando quedó ciego en la protesta. Se graduó de bachiller. Toda su vida soñó con estudiar ingeniería informática y dedicarse a programar, crear videojuegos y aplicaciones, pero todo cambió tras perder la vista.
Su inclinación actual es hacia la música aunque tampoco es algo que ha podido lograr. La Universidad Nacional Experimental del Táchira (Unet) y escuelas de música privadas le han ofrecido la posibilidad de formarse pero la falta de recursos y de traslado lo mantienen parado.
«Necesitamos dinero para estudiar y nuestra fuente de ingreso era un kiosco de víveres que la policía nos hace cerrar por no tener permiso. Ya preferimos no abrirlo por temor. De paso, aunque tengo una discapacidad, no me dan prioridad para echar gasolina, así que tampoco tengo cómo ir y venir a mis clases. Por todos lados hay trabas», explicó Rufo Chacón.
Foto: El Pitazo
Agencia de Periodistas Amigos de la Niñez y Adolescencia
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