Bolívar.- Esa tarde, de la última semana de marzo de 2026, nadie debía estar quemando en Manak Krü, la comunidad indígena pemón aledaña a Santa Elena de Uairén, en la Gran Sabana. El penúltimo viernes de marzo de 2026 los niños, niñas y adolescentes del Colegio Manak Krü Fe y Alegría salieron a las calles de la comunidad para recordarles a los adultos que el humo en exceso enferma, causa dolencias respiratorias, en especial cuando entre las hojas de los mangos, pomalacas y las malezas de los patios se esconden bolsas y otros desechos plásticos.
Manak Krü colinda con la única ciudad venezolana en la frontera con Brasil, y conecta a través de la calle Urdaneta. En 2021 tenía 4200 habitantes. La mayoría vive en viviendas rurales.
“Hoy vamos a realizar una caminata de conciencia para que quienes habitan la comunidad sepan que el humo, la quema de plásticos y de residuos tóxicos es muy mala para el ambiente y para nosotros también”, explicó Rynier Pizarro, habitante del lugar, estudiante de segundo año B, miembro de las brigadas Ecológica y de Gestión de Riesgo, minutos antes de la salida.
«Amigos hermanos, no debemos quemar nuestro territorio.»
La actividad prevista como celebración del Día del Niño Indígena estaba pautada para el día 18 de marzo, pero ese día, como en todo el país, en Manak Krü fue de júbilo por el triunfo del equipo venezolano en el Clásico Mundial de Béisbol. La caminata fue pospuesta para el viernes 20. Si bien en Manak Krü, como en la mayoría de las comunidades indígenas pemón, se juega y celebra sobre todo el fútbol, la final beisbolera se vivió con inmensa alegría.
“A diario la gente empieza a quemar en la tarde, es la hora que creen más segura porque el sol se está ocultando. Amontonan sus residuos y empiezan a quemar y eso puede dar asma y otras enfermedades por tanta inhalación de humo, que es un neumotóxico porque tiene varios componentes que te pueden dañar por dentro”, explicó Rynier. El adolescente incluso ha escuchado que “de repente puede dar cáncer, cáncer de pulmón, y puede dar gripe”. Lo cierto es que comprende que el humo expone su salud y la de todos en su comunidad.
Rynier Pizarro, estudiante de segundo año B, miembro de las brigadas Ecológica y de Gestión de Riesgo, minutos antes de la salida.
“Esta caminata ecológica es para concientizar por el cuido de la casa común, cuidar nuestros espacios, amar nuestros espacios, que se baje el nivel de quema porque eso afecta: tenemos niños, ancianos, incluso nosotros mismos jóvenes que también podemos tener problemas pulmonares. Es un espacio para nosotros animar a la comunidad a que ese tipo de quema ya no se pueda realizar”, dijo Cristian Javier Robles, docente en el Colegio Manak Krü Fe y Alegría en Valores y Ciudadanía y habitante de la comunidad, ya en el primer tramo de la caminata.
“Esta no es nada más una caminata», explicaba a viva voz otra docente de cara a los estudiantes de segundo año A y B, en una de las paradas. “Ustedes que están aquí al frente tienen que ir repitiendo el mensaje. Para eso es el cartel”, les decía.
No a la quema, es veneno para tu cuerpo, expresaba la pancarta principal y debían repetir los participantes. Mientras que los carteles de menor tamaño plasmaron diversos mensajes, en taurepán y español, como Lo que se quema no se recupera, en alusión a los árboles.
El gran drama de la quema de árboles es que lo que se quema no se recupera.
“Esta campaña nace a partir de las quejas de los miembros de la comunidad por la quema de desechos que en estos últimos tiempos ha afectado a muchos, huele a plástico, a caucho y eso ha afectado de manera negativa a la comunidad, está dañando a las personas que están enfermas y también están dañando al medio natural”, explicó Sueling Perera, nacida en Manak Krü, docente del Colegio Fe y Alegría y fiel creyente de la importancia la acción pedagógica.
La misma tarde del viernes 20 replicaron la caminata los estudiantes de primaria, de primero a sexto grado, mientras que los de cuarto y quinto año realizaron el fin de semana la recolección de desechos en las cercanías de la Quebrada Murumpä, uno de los cursos de agua que atraviesa el sitio. Esto como parte del Día Mundial del Agua. “Toda está llena de basura, tanto plásticos como cauchos viejos, eso también ha afectado y más que todo queremos hacerle un cariño porque se acercan las lluvias y no queremos que ocurra una inundación”, explicó la profesora.
Al menos durante la mañana de ese viernes, los adultos salían de sus casas corriendo a ver qué pasaba, qué gritería era esa que se acercaba, se contagiaron del entusiasmo de los muchachos, les tomaban fotos y hacían videos. Ojalá también en su memoria y determinación quede grabado el mensaje: “No a la quema, es veneno para tu cuerpo”.
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Fotografías de Morelia Morillo
Morelia Morillo
Corresponsal de la Agencia de Periodistas Amigos de los Niños y Adolescentes en Santa Elena de Uairen (Bolívar).
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