La Guaira.- El 27 de junio, tres días después de los terremotos en Venezuela, Adriana Rodríguez, de 16 años, recibió una foto en WhatsApp enviada por una compañera de clase. Le acompañaba un mensaje: “No lo puedo creer. Nos quedamos sin liceo”. La imagen mostraba una gran montaña de escombros. Ambas cursaban 4to año de educación media general en el Liceo Nacional Bolivariano José María España, en la parroquia Macuto de La Guaira.
Adriana estaba en la sala de la casa de su abuela, en el sector El Rincón de la parroquia Maiquetía. Al ver la foto comenzó a llorar.
—Hija, ¿qué te sucede? —le preguntó su mamá.
—Mamá, el liceo ya no existe.
—¿Cómo? No te entiendo.
Adriana le enseñó la foto. Su madre quedó impresionada.
—Ahora tendré que estudiar en otro colegio y no quiero —le dijo Adriana.
—Lo sé, hija. Debemos esperar y pensar qué vamos hacer para el próximo año escolar.
—Ya no me voy a poder graduar con mis amigos. Ni podremos hacer mucho de los planes que teníamos previsto para quinto año, mamá.
La madre la abrazó muy fuerte hasta que Adriana se quedó dormida.
La infraestructura de dos pisos colapsó el 24 junio tras el doble terremoto con magnitud de 7,2 y 7,5 que afectó a La Guaira y a otros seis estados del país. El colegio atendía una matrícula de 742 estudiantes. Hasta ahora, la directiva tiene entre sus reportes que 20 alumnos fallecieron, así como 3 docentes y una empleada del área administrativa.
El Liceo Nacional Bolivariano José María España atendía una matrícula de 742 estudiantes. Foto: Gabriel Hernández.
Un inicio incierto
El Ministerio de Educación informó el 3 de agosto que las clases en Venezuela comenzarán el 14 de septiembre, en el contexto del nuevo año escolar 2026-2027. El organismo difundió la información en su cuenta de Telegram. Sin embargo, a menos de un mes, el escenario educativo en La Guaira no parece estar preparado.
Según un balance compartido el 23 de julio por la misión Venezuela Renace (un plan social y financiero del gobierno nacional creado en julio de 2026, con la finalidad de atender a las familias y reconstruir las zonas afectadas por los sismos), 11 estructuras educativas en La Guaira colapsaron: 5 nacionales, 5 privadas y 1 estadal. De las 226 plantas físicas educativas que había en el estado, solo han evaluado 167: 101 calificadas como habitables, 49 restringidas y 6 en alto riesgo.
Para el 23 de julio la misión Venezuela Renace había evaluado 167 de las 226 plantas físicas educativas que existían en La Guaira.
En un video compartido por el organismo, Héctor Rodríguez, ministro de Educación, explicó que se habían iniciado los trabajos en otras 500 escuelas preseleccionadas antes de los terremotos del 24 de junio; mientras que otros mil planteles se sumaron tras los sismos.
“Todo el mes de agosto será de despliegue, mantenimiento y trabajo incansable para garantizar que este próximo 14 de septiembre nuestros estudiantes retornen a espacios dignos, renovados y 100% seguros”, dice la publicación.
Siete días después, el gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán prometió que 102 escuelas que sufrieron daños menores tras el doble terremoto estarán completamente rehabilitadas en seis semanas con el apoyo de las Brigadas Comunitarias Militares para la Educación y la Salud (Bricomiles). Sin embargo, en La Guaira no han iniciado los trabajos en ninguno de los centros afectados.
Educación en cifras
Antes de que el Estado ofreciera información oficial, la firma consultora de investigación especializada en el análisis de políticas públicas, diseño institucional y evaluación socioeconómica, Anova Policy Research, publicó un informe sobre la estimación de las pérdidas en infraestructura social. El documento fue difundido el 4 de agosto en su página web. De 490 establecimientos educativos y sanitarios de La Guaira analizados, determinaron que 107 resultaron afectados. De ese número, 62 son colegios que presentan algún tipo de daño.
El informe detalla además cómo el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) informó que el epicentro del segundo terremoto se originó en la parroquia Catia La Mar, a 10 km de profundidad. Esto podría explicar por qué la magnitud del daño se concentró en esta parroquia.
En Catia La Mar, al menos 12.290 estudiantes tienen sus centros educativos comprometidos. De 94 planteles inventariados por Anova en esa zona, 32 fueron afectados por los terremotos.
Establecimientos de educación por parroquia según grado de daño de acuerdo a datos de Anova Policy Research
Fuente: estimaciones de ANOVA Policy Research sobre la integración de las capas de evaluación de daño del Microsoft AI for Good Research Lab, JHU APL, NASA, MapSwipe/HOT y verificación de campo de HOT.
Maiquetía reporta la tasa de daño más baja en relación al número de escuelas y centros de salud analizados, junto a Caraballeda. “Que su infraestructura social aparezca comparativamente indemne sugiere que el colapso de Caraballeda se concentró en edificios residenciales multifamiliares de gran altura, una tipología distinta a escuelas y ambulatorios”, se lee en el reporte.
El impacto recayó de forma desproporcionada sobre la educación pública: 16 de los 21 planteles colapsados o gravemente dañados pertenecen al Estado, a pesar de que la red pública constituye sólo el 61% de los planteles inventariados por la firma.
La afectación severa de las escuelas públicas alcanza a 11.917 niños, niñas y adolescentes de La Guaira.
Así se encuentran las instalaciones del Complejo Educativo Emilio Gimón Sterling, en Catia La Mar. Foto: Gabriel Hernández.
Hay 9 planteles que no sufrieron daños estructurales y están siendo utilizados como campamentos temporales. Esta medida alcanza a 4.756 estudiantes, cuya actividad escolar se vería en riesgo de estar paralizada indefinidamente.
En ese sentido, el informe señala que “mientras no exista una solución de alojamiento transitorio distinta de la escuela, cada plantel utilizado como refugio equivale, para efectos de la escolaridad de sus alumnos, a un plantel destruido”.
El estudio también estimó que el costo de la reconstrucción en materia educativa en La Guaira podría alcanzar los 178,1 millones de dólares.
Apostaron a la autogestión
Directivos de colegios afectados recibieron una orden precisa del Centro de Desarrollo de la Calidad Educativa (CDCE) de La Guaira: ningún colegio puede solicitar ayuda económica a través de empresas privadas o redes sociales para reparar su infraestructura, ya que toda la ayuda será canalizada mediante el ente regional de educación, la Gobernación de La Guaira, el ministerio de Educación y la misión Venezuela Renace. Sin embargo, muchos directores preocupados por la situación prefirieron ignorar las órdenes y apostaron a la autogestión.
“Un ingeniero de una empresa privada vino hasta el colegio e hizo las evaluaciones para brindarnos un informe, y en base a ese diagnóstico ya se contrató a una compañía de construcción para que hagan las reparaciones de mampostería. El pago se hará con el aporte de padres y representantes. Hasta ahora, hemos recaudado dos mil dólares”, dijo Marco Espinoza, director de la Unidad Educativa Diocesana Juan Pablo II, en la parroquia Urimare.
La infraestructura de educación inicial y primaria de la Unidad Educativa Diocesana Juan Pablo II recibió etiqueta verde tras la supervisión de la misión Venezuela Renace. Foto: Gabriel Hernández.
El 27 de julio ingenieros de la misión Venezuela Renace hicieron el avalúo de la infraestructura. Al área del colegio donde funciona preescolar y primaria le dieron etiqueta verde, pero el área de bachillerato tiene etiqueta roja, ya que los campanarios de la iglesia Santísima Trinidad que forma parte del colegio están muy afectados.
Espinoza ya tiene diseñados los horarios para que los 380 estudiantes de bachillerato no se vean afectados, pues de 10 salones del área de educación media solo podría utilizar 4; además de la cancha y el salón de uso múltiples, todo esto con miras a comenzar las clases el 14 de septiembre.
A unos 4 kilómetros de distancia, un grupo de estudiantes y representantes apostaron por la recuperación de la Unidad Educativa Privada Colegio San José, en la parroquia Catia La Mar, una de las 11 edificaciones que colapsaron. El 23 de julio la cuenta oficial del colegio en Instagram publicó un video en el que sus estudiantes solicitan ayuda,y para ello crearon un fondo en Gofundme.
Desde el 23 de julio estudiantes y representantes de la Unidad Educativa Privada Colegio San José están recaudando fondos para reparar la infraestructura del plantel. Foto: Gabriel Hernández.
“Un poco más del 70% de la infraestructura colapsó, según la supervisión de la misión Venezuela Renace. En ese sentido, no será posible comenzar el año escolar para la fecha acordada, al menos, de manera presencial. La meta total serían unos 35 mil dólares y, hasta el momento, solo hemos podido recaudar 4.680”, dijo Pedro Hernández, director del plantel.
Sin colegio ni empleo
En la Unidad Educativa Privada Colegio Los Corales 2006 veintiséis personas, entre docentes, administrativos y obreros, quedaron desempleadas desde el pasado 24 de junio; mientras que 7 estudiantes de la institución fallecieron, dijo Haydeé Alvarado, directora del colegio en la parroquia Caraballeda.
La infraestructura, que tuvo daños en sus muros perimetrales y en las paredes de las aulas, fue saqueada días posteriores al doble terremoto, sustrayendo mobiliario y documentación importante de la institución. Hasta ahora, el colegio no ha contado con la evaluación de la misión Venezuela Renace.
“El propietario del inmueble desea reconstruir la infraestructura, pero aún estamos esperando saber el estado real de la edificación. También me dijo que consiguiera otro espacio en el que pueda funcionar el plantel, pero la zona y todas las edificaciones cercanas quedaron devastadas”.
La Unidad Educativa Privada Colegio Los Corales 2006 atendía una matrícula de 144 estudiantes. Foto: Gabriel Hernández.
Alvarado sabe que encontrar un espacio no será tarea fácil, pues también debe considerar las condiciones de espacio e infraestructura que exige el Ministerio de Educación para que pueda operar un colegio. Esto incluye la presentación de planos visados, ubicación fuera de zonas de riesgo, y la disponibilidad de servicios básicos y espacios adecuados para el aprendizaje.
“La directriz por parte de Daniel González, autoridad única de Educación de La Guaira, es que tenemos que esperar. En ese sentido, puedo pensar que aún no hay un plan académico diseñado para el inicio del nuevo año escolar en La Guaira, teniendo en cuenta las diferencias a años anteriores con el resto de los estados del país”.
Soluciones ante la crisis
Ángel Tovar, presidente de la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC), dijo que están evaluando cuáles colegios de la red AVEC en La Guaira podrían recibir en sus instalaciones la matrícula de otros colegios católicos con el fin de garantizar el derecho a la educación.
“En La Guaira hay 22 colegios AVEC, de los cuales 7 tienen una mayor afectación. Apenas estamos recolectando recursos para poder ayudar, ya que no contamos con un fondo económico lo suficientemente sólido para hacer reparaciones de infraestructuras tan grandes”.
Una de las propuestas planteadas por Tovar es el inicio de clase en las carpas instaladas en La Guaira por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), puesto que son espacios seguros. También iniciar con clases virtuales y reubicar estudiantes que estén en campamentos o que se hayan mudado a otro estado para garantizar un cupo en cualquiera de las otras instituciones de la red AVEC que existen en el país.
Hasta ahora, AVEC reportó 203 personas fallecidas de su comunidad educativa en La Guaira: 99 eran estudiantes, 91 padres y representantes, y 13 trabajadores del área directiva, docente, administrativa y obrera.
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Gabriel Hernández
Corresponsal de la Agencia de Periodistas Amigos de la Niñez y la Adolescencia en La Guaira.
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