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El rostro de los hermanos Bastardo: dos adolescentes detenidos por supuestos actos terroristas en Anzoátegui

Barcelona.- Seis reconocimientos por clasificaciones deportivas y ocho medallas por destacado desempeño reposan entre los preciados recuerdos de Maryelis Bastardo. La ama de casa, de 52 años de edad, hoy repasa la trayectoria de sus hijos sin poder evitar pensar en las 192 horas que estuvieron recluidos en un calabozo policial tras ser acusados por actos terroristas en Anzoátegui el pasado 5 de enero de 2026.

Los hermanos José Gregorio y Leonardo Javier Bastardo, de 15 y 17 años de edad respectivamente, son conocidos en el sector La Aduana de Barcelona por su particular forma de tocar tambores en el grupo “Dimensión Samba Sow”. Desde allí también han destacado por apoyar a las distintas selecciones deportivas en la entidad.  

José Gregorio se ha dado a conocer por la particular fuerza con la que repica los tambores en cada toque o evento que participa desde los ocho años de edad. La última vez que se escuchó al grupo fue el 2 de enero, cuando autoridades municipales anunciaron el grito del carnaval en la zona norte del estado Anzoátegui.

Su hermano Leonardo Javier, también forma parte el grupo de samba, pero su pasión es el boxeo y a ello ha dedicado gran parte de su tiempo desde que tenía los 11 años de edad.

“Más han sido los momentos de alegría y orgullo que he vivido junto a mis hijos que los amargos. Mis muchachos nunca me han dado dolores de cabeza por mal comportamiento. Cuando me avisaron que habían sido arrestados casi muero de la preocupación, pensé que algo les había pasado”.

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El arresto de los hermanos se convirtió en un duelo para la familia. En cada visita al recinto policial los escuchaban decir que su carrera musical y deportiva había terminado porque muchos creerían que ellos eran delincuentes y pocos iban a querer darles proyección.

Mayerlin recuerda aquella tarde del pasado 5 de enero de 2026, cuando recibió una llamada telefónica a través de la cual sus vecinos le notificaron que a sus dos hijos los habían arrestado junto a otros adolescentes del sector.

¿La razón? Algunos testigos contaron que unos 15 niños, niñas y adolescentes habían sido arrestados mientras jugaban carnaval; como es costumbre para estas fechas carnestolendas en la ciudad. Los acusaban de actos terroristas y vandálicos en la localidad.

Tras los arrestos, familiares de los niños y adolescentes fueron informados que éstos iban a ser presentados en tribunales de Barcelona e imputados por los delitos de terrorismo, incitación al odio y asociación para delinquir.

Algunos funcionarios policiales aseguraban que los adolescentes gritaban “fuera Maduro” y que intentaron saquear en los comercios de la zona. Versión que luego fue desmentida por los dueños de los establecimientos ubicados en la localidad capitalina.

Los hechos ocurrieron en días de tensión tras haber transcurrido 48 horas del arresto de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Caracas.

Días de terror

Los hermanos Bastardo durmieron durante ocho días, junto a otros 13 niños y adolescentes, en un espacio de dos metros cuadrados, con tres paredes; donde el sol, la lluvia y el frío sereno de la noche arroparon sus miedos y desvelos. 

Esa semana no hubo práctica de béisbol para José Gregorio, quien convulsionó dos veces en el recinto policial frente a la mirada silente de los uniformados.

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Los hermanos dormían sobre una colchoneta que le permitieron llevar a su mamá porque las instalaciones policiales no estaban acordes para albergar a este grupo de niños y adolescentes.

El espacio donde se encontraban era más pequeño que el ring de boxeo donde practicaba diariamente José Gregorio, quien ahora servía de apoyo y aliento para los niños que estaban detenidos en el mismo recinto policial.

“Mi hijo fue arrollado por un vehículo hace cuatro años y desde entonces sufre convulsiones. Tuvo que parar la escuela por un tiempo, pero su recuperación siempre estuvo acompañada de un buen deporte”, contó el ama de casa, quien además revela que hoy el más pequeño de sus seis hijos retomó sus estudios y ya cursa tercer año en una institución con parasistemas de la localidad.

Mientras sus hijos dormían en una reducida habitación con solo tres paredes, Mayerlin se refugiaba en el cuarto que ambos compartían en el seno familiar. Nunca se había separado de ellos, y todos los días durante las visitas, en el cuerpo de seguridad, intentaba darles fuerza y pedirles paciencia frente a tal injusticia de verlos en condiciones precarias y en hacinamiento, aunque al salir del recinto liberara el llanto contenido de una madre desesperada en busca de justicia y libertad.

Ambos se vieron envueltos en un estado de depresión que les generaba fiebres altas a diario. “Me sentía desconsolada y de manos atadas”, aseguró la madre de los adolescentes.

Récord deportivo

Desde sus ocho años de edad, José Gregorio, practicaba béisbol en una reconocida academia local de Barcelona, mientras su hermano Leonardo Javier mejoraba sus técnicas de lucha libre en la misma localidad.

José ha obtenido tres medallas y reconocimientos por representar al municipio Bolívar en campeonatos intersectoriales, donde además han sido apoyados por la actual mandataria local, Sugey Herrera, quien nunca se pronunció al respecto tras el arresto del adolescente que sigue aspirando representar a su estado en competencias nacionales muy pronto.

Leonardo también ha logrado regresar a casa con dos medallas y un trofeo que obtuvo con el mejor desempeño en el boxeo, el deporte que le apasiona y en el que se visualiza destacar más adelante. El adolescente se dedicó a terminar sus estudios en el bachillerato y logró obtener su título con satisfacción el pasado 26 de abril de 2026.

Ambos adolescentes coincidían en horario y espacio todas las tardes. Se encontraban en la casa de su abuela Rosa, una mujer de 72 años, que nació en el sector La Aduana de Barcelona, al norte del estado Anzoátegui.

Allí Mayerlin guarda las medallas, reconocimientos y uniformes de sus hijos. Los atesora hoy más que nunca porque asegura que sirvieron para demostrar el desempeño de sus dos hijos menores tras el arresto policial.

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“Ellos han participado en juegos interescolares, amistosos, intersectoriales y han representado al estado Anzoátegui  bajo el apoyo y anuencia de las autoridades locales que durante los días grises de detención les dieron la espalda e ignoraron el esfuerzo de mis muchachos para enaltecer el deporte en la entidad”, contó Mayerlin.

Las clases de José Gregorio habían sido suspendidas hacía dos años atrás, luego de que fuera arrollado por un vehículo que se dio a la fuga, accidente que le produjo convulsiones continuas desde aquel entonces, pero en diciembre de 2025 su madre lo había inscrito en un parasistema de la localidad con la finalidad de que pudiera obtener también su título de bachiller, tal y como lo deseaba.

Sus vecinos cuentan que ambos adolescentes en las tardes ayudan a su tía Elitzar, quien vende hamburguesas y perros calientes frente a la casa de la abuela Rosa. 

Ambos revelan que han dejado de salir de sus hogares sin la compañía de un familiar, pues pese a haber obtenido libertad plena, aún continúan observando los irregulares recorridos policiales en la zona como un acto de intimidación hacia los adolescentes involucrados en el hecho.

El temor de los hermanos Bastardo se mantiene intacto, con frecuencia imaginan que los funcionarios policiales podrían volver a arrestarlos y los dejarían privados para siempre en un calabozo policial, tal y como se lo habían hecho saber los funcionarios policiales que los custodiaban en sus días de arresto.

Justicia ambigua

El Estado venezolano es responsable de garantizar a los adolescentes el disfrute pleno y efectivo de sus derechos humanos, protección integral, vida, integridad física, psíquica y moral, y el libre desarrollo de su personalidad. Esta responsabilidad se sustenta en la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (LOPNNA), garantizando salud, educación, y justicia especializada.

Su madre recuerda que, tras el arresto, a ambos adolescentes no se les permitió la asignación de defensa privada, la audiencia fue de forma telemática y fueron presentados en tribunales 48 horas después de la detención.

Tras la liberación de los 15 adolescentes que jugaban carnaval en el sector La Aduana de Barcelona, estos no fueron remitidos a centros de orientación con psicólogos designados para ayudarles a superar tal afectación emocional.

Según la LOPNNA. en Venezuela la detención es considerada una medida de último recurso, aplicable principalmente si no hay otra forma de asegurar su comparecencia o si el delito es grave, por lo que la coordinadora regional del Foro Penal en Anzoátegui, Arelys Ayala, asegura que en este caso fue violado el debido proceso pues no se tomaron medidas correctivas en primera instancia frente a tal acusación.

“No se les permitió la asignación de defensa privada y fueron presentados en tribunales 48 horas después de sus arrestos, además no les garantizaron la permanencia en un centro de reclusión y espacio acorde a sus edades».

José Gregorio y su hermano Leonardo Javier fueron liberados el 13 de enero de 2026 bajo una medida cautelar de presentación cada 30 días en el Tribunal de Barcelona, donde fueron imputados junto a otros niños y adolescentes involucrados en el hecho, pero un par de meses más tarde, todos obtuvieron la libertad plena, tras recibir el beneficio que otorga la Ley de Amnistía aprobada en Venezuela.

Actualmente ambos adolescentes viven las consecuencias de lo que Cecodap ha identificado como trauma judicial, que no es más que una afectación profunda producto del contacto con un sistema de justicia que les ha resultado hostil, impredecible y carente de garantías afectivas.

Desconfían de la justicia y aún atraviesan episodios de miedo y ansiedad al pensar que se podrían repetir aquellos días que califican como injustos.

Giovanna Pellicani

Giovanna Pellicani

Corresponsal de la Agencia de Periodistas Amigos de la Niñez y la Adolescencia en Anzoátegui.

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