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Axel dibuja ecuaciones donde el mapa marca violencia: el adolescente venezolano que conquistó la plata mundial de matemáticas

Bolívar.- El estado Bolívar ha sido testigo de una extracción inusual. No ocurrió en las profundidades de una galería en El Callao, ni bajo el lodo de un barranco en Guasipati. Sucedió en el pensamiento lógico de cinco adolescentes venezolanos que, en marzo de 2026, pudieron demostrar en otro continente que la mayor riqueza de la nación no es geológica, sino intelectual.

Cinco adolescentes venezolanos participaron en la VI edición de la Olimpiada Internacional de Matemáticas 2026 (VIAMC, por sus siglas en inglés), celebrada del 5 al 8 de marzo en Vietnam. En este escenario global, la delegación conquistó cinco galardones: una medalla de plata, tres de bronce y una mención de honor. Con este desempeño, Venezuela no solo subió al podio, sino que se consolidó entre los competidores de referencia en matemáticas aplicadas a nivel mundial, compitiendo contra delegaciones de más de 80 países.

El equipo, integrado por Axel de Jesús Hernández, Franco Abate, Fabrizzio Abate, Ibrahim Rahwan y Joseph Pérez, dejó en alto el nombre del país. Axel, de solo 15 años, obtuvo la medalla de plata en la categoría intermedia, mientras que Franco, Fabrizzio e Ibrahim se alzaron con bronces en la categoría junior, y Joseph recibió una mención de honor.

“Para mí, ganar estas medallas significa un completo orgullo, ya que demuestro que en Venezuela hay talento y que podemos brillar en cualquier parte del mundo”, afirma Axel, quien conversó con el equipo de la Agencia PANA. “Dejar a Venezuela en lo más alto, con más de 30 competencias internacionales acumuladas, me llena de satisfacción. No nos estamos quedando atrás”, completa.

Axel y sus compañeros forman parte de una iniciativa desarrollada por el Ministerio para la Ciencia y Tecnología (Mincyt), cuyo objetivo es fomentar el interés de la niñez y adolescencia por estas áreas científicas y tecnológicas. No son los únicos, de acuerdo con (cita de donde sacas esa cifra y coloca el link, aprovechemos que somos una web y podemos hacer esto para ser más transparentes con los lectores) unos 600 mil estudiantes en etapa escolar forman parte del Programa Nacional Semilleros Científicos. 

Una medalla que vale más que el mineral

Axel, nacido en Upata y criado en Guasipati, destaca su logro en una región marcada por una complejidad social que el mundo suele mirar con preocupación. En 2018, la Misión Internacional Independiente del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas documentó la violencia estructural en la zona, describiendo el dominio de grupos criminales y en su resolución 45/20, el Consejo expresó su «profunda preocupación» por la explotación laboral, el trabajo infantil y la trata de personas en la región minera.

Pese a esa “preocupación” la situación, lejos de disminuir con el paso del tiempo, se profundiza. En 2022, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) publicó un informe que se cita en la presentación más reciente sobre Venezuela de ECPAT International, dado a conocer en colaboración con Cecodap: “la explotación sexual de NNA ocurre principalmente en zonas fronterizas y mineras, especialmente en el estado Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro. La situación se ha agravado en estas regiones debido al Arco Minero del Orinoco”.

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Además, uno de los hallazgos señalados en este documento es que el 56% de los casos identificados de trata de personas menores de edad en el sur del país involucró la explotación o el reclutamiento facilitado por familiares.

“La naturalización permite que muchas familias, por temas de supervivencia o por las razones que sea, tienen naturalizada la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en sus familias como un medio de supervivencia para la familia”, apunta Fabio González, coordinador regional para las Américas de ECPAT Internacional.

Desde la pandemia, las falencias en la educación venezolana quedaron todavía más al descubierto: fallas en las infraestructuras de las escuelas, afectación en servicios públicos como agua y luz, fuga de docentes del área educativa, entre otros puntos son los que se plantean como hallazgos en Educar entre ruinas, una investigación de Cecodap y la Agencia PANA, que a partir de 11 reportajes y con la participación de 151 personas, de las cuales 39 fueron niños, niñas o adolescentes, logró una aproximación sobre las condiciones, metodologías y realidades en regreso a las aulas tras el confinamiento por pandemia. Este proceso de análisis permite identificar un patrón de adversidades y omisiones del Estado que comprometen el derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes.

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El sistema educativo venezolano ha emergido de la pandemia no como un espacio de recuperación, sino como un colectivo que sobrevive entre ruinas. Según investigaciones de Cecodap y la Agencia PANA, el retorno a la presencialidad ha estado marcado por una ausencia crítica de lineamientos oficiales para nivelar el rezago pedagógico acumulado durante el confinamiento.

En el estado Bolívar, esta crisis educativa adquiere un matiz aún más oscuro al enfrentarse a la «fuerza gravitacional» de la minería ilegal. Cecodap advierte que la actividad extractiva no solo compite con la escuela, sino que la devora. Indica que en los pueblos del sur, el estudio ha perdido su valor como mecanismo de ascenso social; el oro se ha convertido en el único «norte» posible. Es una realidad cotidiana ver a chamos y jóvenes con uniforme escolar desviarse hacia las minas, donde se estima que hasta el 45% de los trabajadores en los molinos son niños y adolescentes que han cambiado los pupitres por el pico y la batea.

Para la profesora Luisa Pernalete, la educación en Venezuela hoy se define por su capacidad de potenciar talentos en contextos adversos. «Debemos ser capaces de sobrellevar los problemas del entorno para potenciar esas posibilidades que tienen nuestros chicos», afirma. 

No ignora la crudeza del territorio. «Los pueblos mineros no son una realidad nada fácil ni para los niños ni para los adultos. Es una situación difícil de digerir, aunque en realidad la educación venezolana en ninguna parte lo es hoy día, dadas las fallas de calidad que reportan encuestas como las de la UCAB».

Pese al diagnóstico, Pernalete rescata casos como el de Axel o el de alumnos de Fe y Alegría en Unare, Puerto Ordaz, quienes han logrado clasificar a eventos internacionales. «Los talentos están ahí, pero hay que alimentarlos; las potencialidades necesitan ser nutridas para florecer incluso en las circunstancias más difíciles».

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En ese contexto, Axel y sus compañeros han decidido extraer un mineral distinto. “Sentí un orgullo inmenso de ser venezolano, de ser de Upata y de haber sido adoptado por Guasipati, un pueblo que me abrió las puertas, me formó y me hizo sentir en casa”, cuenta Axel. 

Al ver su nombre junto al de estudiantes de Japón, China, Singapur y Alemania, pensó en sus dos tierras: “Ambas me enseñaron que el talento no entiende de fronteras ni de geografías. Mis padres me enseñaron que el conocimiento es lo único que nadie te puede quitar. Esa medalla fue la confirmación de que en cualquier rincón de Venezuela donde haya una familia que apoye, maestros con pasión y una comunidad que crea en sus jóvenes, puede nacer un campeón mundial. Cuando se apuesta por la formación, los resultados trascienden fronteras”.

El autodidacta de la plaza

El camino de Axel hacia la plata internacional comenzó en la soledad de la pandemia. “Yo no sabía nada, no sabía ni multiplicar. Mis padres se dieron cuenta y me pusieron a estudiar lo que debía saber en mi grado: quinto grado. Como no se podía salir, eso de estudiar me fue gustando. Descubrí ciertos patrones; me di cuenta de que todo se necesitaba”, confiesa.

Axel se define como un autodidacta. Enfocó su interés en las matemáticas y siguió preparándose durante su bachillerato por cuenta propia. En su liceo no cuenta con un mentor permanente para las competencias. “Estudio solo. Hago mis tareas y el resto del día me la paso estudiando. No estudió mil horas al día, pero sí dedico cada momento libre a esto”, asegura.

Pero Axel no se guarda el conocimiento. “Quiero que muchos jóvenes sigan mis pasos; que no sea uno, sino cientos o miles los que demuestran que sí se puede y que no nos vamos a rendir nunca”, asegura y entiende que el saber que no se comparte, se pierde. Por ello, toma un cartel improvisado que reza “Clases de matemáticas gratis” y se dirige a la plaza de Guasipati.

Es en este espacio público donde la realidad venezolana se muestra en toda su cruda e intensa desnudez. La plaza es un microcosmos de contrastes: allí la brisa pega con una fuerza persistente, levantando el polvo rojo que se asienta sobre los bancos de piedra. Ante los ojos de Axel desfilan hombres con la piel curtida por el sol, mineros que caminan con el peso del pico y la batea al hombro, buscando el sustento en las innumerables tiendas de compra y venta de oro que rodean el perímetro. El paisaje sonoro es una batalla de decibelios: en una esquina, un predicador clama por la salvación a través de una corneta distorsionada; en la otra, el retumbar de un reguetón sale de algún vehículo estacionado. En medio de todo, frente a la iglesia y bajo la mirada impasible de la estatua de Simón Bolívar que preside el centro, Axel abre sus libros.

“No me quedé esperando en un salón. En la plaza, donde la gente pasa y los niños juegan, vi en ellos lo que mis maestros vieron en mí: potencial. Las matemáticas no son un monstruo, son un juego. Cuando un niño resuelve su primer problema, entiendes que esto es más que números; es abrir puertas”, destacó.

Axel tiene claros sus objetivos. Con diez medallas de oro acumuladas y su reciente éxito en Vietnam, su mensaje para adolescentes en una mina es directo: “Le diría: ‘Mírame, yo también soy de aquí, de este polvo rojo’. Le mostraría la medalla y le explicaría que hay otra forma de sacar oro: un oro que no se acaba y que brilla donde sea que vayas. Ese oro se llama conocimiento. No te conformes con lo que ves; sueña con lo que puedes ser’”.

Pableysa Ostos

Pableysa Ostos

Corresponsal de la Agencia de Periodistas Amigos de la Niñez y la Adolescencia en el estado Bolívar.

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