RED la primera película de Pixar que habla sobre los cambios en las niñas, contado por una directora #QuéEsTendencia

La escena es dramática. A sus 13 años, Mei-Mei se transforma en un panda gigante rojo, de la noche a la mañana. La metamorfosis no se explica, solo ocurre. La adolescente, asustada, no haya qué hacer para revertir la situación. El cambio en su cuerpo es una realidad. Sus emociones están disparadas. Esta es la trama de Red (Turning Red en ingles), la nueva propuesta de Disney, a través del Estudio Pixar.

La película explora los cambios que vive Mei-Mei, una niña que sobresale en la escuela y en el hogar. La metamorfosis que plantea la pubertad de una adolescente es narrada por una directora: Domee Shi. La también guionista logró usar parte de su experiencia de transformación de niña a mujer en el film; así como algunas pinceladas de la cultura niponesa a la que ella pertenece.

Shi problematizó las particularidades de la pubertad, que no sólo están evidentes en los cambios físicos como puede ser la menstruación,  sino también en los cambios emocionales, en los cambios en las dinámicas familiares y en las relaciones de amistad con los pares.

“Se muestran distintos lados de una adolescente. No es una representación lineal de una chica y eso es algo muy especial”, comentó Shi para la revista CNN Magazine. Enfatizó que parte del logro de la película se debió a que trabajó articuladamente con un grupo de mujeres cineastas, fotógrafas, escritoras, diseñadoras y animadoras.

La experiencia, el punto diferenciador

La propuesta de Shi rompe el molde de las producciones de Pixar, en muchos sentidos. No solo por la representación de otras culturas no anglosajonas, sino porque se atrevieron a hacer una película que detalla cómo la crianza de las niñas puede estar atada a las culturas familiares que dictan patrones de conductas más hogareñas e inclinadas hacia una perfección femenina estereotipada.

Mei – Mei, la protagonista, es una niña de ascendencia China, que vive a principios de los años 2000, en Toronto, Canadá. El contexto geográfico pareciera un antojo, pero el dato cinematográfico está apegado a la realidad: 1.8 millones de canadienses son descendientes de chinos.

“Es una experiencia asombrosa poder trabajar con tantas mujeres talentosas en una película sobre niñas, ayudó en la producción de muchas maneras”, dijo la directora.

¿Qué vamos a encontrar?

El conflicto principal no es que Mei-Mei se convierta en un panda gigante cada vez que sus emociones se alteran. Podemos explorar más allá en cómo ella se siente atada a un rol que cohibe su propia independencia, que comienza a explorar como adolescente.

Mei-Mei es una niña sumamente inteligente, sobresaliente en la escuela, respetuosa y responsable. Al cumplir 13 años, comienza a tomar fuerza los intereses musicales, los chicos y sus amigas. No quiere renunciar al papel de hija «perfecta»; solo quiere salir con sus amigas, entender sus emociones y, sobre todo, no reprimirse por sus cambios. La adolescente quiere tener su propio espacio, sin dejar al lado su cultura y responsabilidades.

La primera pista para entender su proceso de crecimiento, sus emociones y, sobre todo, sus relaciones interpersonales con sus padres y amigos fue justamente volverse un «monstruo».

Además de la historia de Mei – Mei, vale la pena resaltar la de su madre: Ming Lee. La película explora las razones por las que Ming busca la perfección en su hija y nos recuerda la importancia de que podamos trabajar en el manejo de emociones en nuestra vida adulta.

  1. Es una película muy acertada para hablar sobre los cambios en los cuerpos y mentes cuando niños y niñas pasan a la adolescencia.
  2. Los padres tienen que ver la película tanto con sus hijos como solos, para que puedan ver con mayor sutileza las referencias a la crianza.
  3. Sería bueno que la familia se reuna para discutir qué los hizo sentir la película. Es una excelente propuesta para compartir en familia.
  4. Las relaciones entre las madres e hijas pueden ser complicadas, por eso la película es una opción para pasar una tarde juntas porque sirve para exponer situaciones y puntos de vistas.
  5. Es una película para el público infantil, que piensa en los adultos. Aprovechen los detalles para hablar con mayor soltura con sus hijas sobre temas como la menstruación, los sentimientos y las relaciones.

Escenas que visibilizan

Disney y Pixar cambiaron con el tiempo y las nuevas generaciones. Es un hecho que en las últimas producciones de estas casas productoras los personajes femeninos tienen menos estereotipos y hasta cierto punto son feministas. Esto permite que las niñas puedan identificarse fácilmente con ellas y las ayuda a entender que el rol del hombre no es solo ser un proveedor (lo mismo podría decirse de los varones).

En Red el salto es superior. Vemos a una niña que se convierte en una adolescente, con situaciones que muchas mujeres pueden sentir más cercana a su realidad.

Ver esta película puede tener lecturas diferentes si la ve un niño o una niña. Por un lado, los niños pueden sentirse menos presionados para entender la dinámicas de sus compañeras de clase, hermanas, primas y amigas.

Las niñas tienen la oportunidad de relacionarse con sus propios conflictos y problemas, así como permitirse hablar sobre los cambios en su cuerpo, que pueden ser tan evidentes como convertirse en un panda. No es fácil hablar de todo eso con los padres (adultos claves en el desarrollo) más que todo porque algunos no saben cómo reaccionar a esas situaciones, pese a que las pasaron a su debido momento.

La decisión de Mei – Mei hizo el clímax de la cinta. Dio pie al enfrentamiento entre madre e hija, incluso sanó conflictos de generaciones pasadas y, al final, dio paso al verdadero entendimiento.

Alteraciones del ánimo

Sabrina Di Cristanziano, psicóloga del Servicio de Atención Psicológica de Cecodap, comentó que parte de las alteraciones del estado de ánimo de Mei – Mei vienen de la presión ejercida por su familia.

“Ella estaba presionada por su madre, no solo para que tuviera buenas notas en la escuela, también para que la ayudara con el templo y las tareas del hogar”, explicó. Di Cristanzino enfatizó que parte de los problemas que Mei – Mei quiere solventar en su vida es aquello que la libere de la presión de sus padres. Entender que los niños, niñas y adolescentes son sujetos de derecho significa respetar su participación en la toma de decisiones que pueden ayudarla a crecer.

“La representación de la escena de ir al concierto es una forma de conseguir la ansiada independencia. Y el papel de las amigas es fundamental, porque ellas están allí esperándola, sin presionarla a hacer algo que no quiera, más bien es: ‘cuando estés lista para dar el paso hacia la independencia, de hacer cosas porque tú las quieres hacer y no porque mamá te diga, aquí estaremos contigo’”, señaló.

La única forma de que Mei – Mei pueda esconder completamente el panda es con un ritual que todas las mujeres de su familia pasaron cuando eran adolescentes. Reprimir el panda es la única salida que la familia de Mei – Mei le dan a escoger, porque también es la única forma que conocen para evitar quedar marcadas por el «monstruo».

“Aquí hay un tema generacional en el que vemos que todas las generaciones de las mujeres de la familia pasaron por el mismo proceso de transformación. Claramente eso no solo hace referencia al tema de transformarse en mujeres, la menstruación, sino que es mucho más. Es un tema de represión, porque estamos viendo que estas mujeres también evitan sus sentimientos y oprimían muchas cosas que podrían haberlas hecho más libres”, señaló la psicóloga del SAP.

El hecho de que Mei – Mei prefiera quedarse con su panda, con todo aquello que la hace “imperfecta” pero libre es una clara referencia a la salud mental. La adolescente aceptó sus cambios, pese a que no era lo que su familia quisiera.