El maltrato infantil es un virus que se agrava con la pandemia (COMUNICADO)

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Este 25 de abril celebramos el Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil en uno de los momentos más difíciles de la historia de la humanidad. Una pandemia por COVID-19 paraliza al mundo y deja en evidencia la vulnerabilidad de las mujeres y los hombres, sin importar edad, nacionalidad o condición social. Todos los países, en los cinco continentes, se han visto obligados a declarar estados de emergencia y adoptar medidas sanitarias para contener la propagación de un virus y preservar la mayor cantidad de vidas. 

Existen otras situaciones, que también comprometen la vida de las niñas, niños y adolescentes y que se incrementan como consecuencia de las respuestas a la COVID-19. Sin embargo, esas situaciones aún permanecen en silencio. El maltrato contra los niños, niñas y adolescentes puede ser tan o más letal que un virus. Abusos físicos, sexuales, emocionales o abandono son algunas de las formas de maltrato que marcan la vida de millones de niños, niñas y adolescentes en todo el mundo.

La mayoría de las violencias contra niños y niñas ocurren en sus hogares y una de las consecuencias de las medidas de confinamiento es el incremento del maltrato infantil. En adición, servicios de protección han sido interrumpidas y mecanismos de protección, tanto formal como informal, se encuentran disfuncionales. El maltrato de los niños y niñas queda invisibilizado.  

Desde Cecodap alzamos la voz por una Venezuela y un mundo libre de violencia contra los niños, niñas y adolescentes. Existe suficiente documentación sobre los efectos negativos del maltrato contra la niñez y adolescencia, que abarcan desde la muerte o lesiones graves hasta severas limitaciones en el desarrollo emocional y psicológico, siendo las familias y las escuelas espacios donde la violencia está presente y día a día se incrementa en frecuencia y severidad.

Ocho exhortos

Recordando el Pronunciamiento del Comité de los Derechos del Niño, la Resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la Pandemia y los Derechos Humanos en América Latina y el llamado de los Expertos de Naciones Unidas a mitigar los riesgos de violencia contra niños y niñas, nosotros exhortamos a las autoridades venezolanas para que:

1.- Adopten todas las medidas que sean necesarias y efectivas para poner fin al maltrato contra los niños, niñas y adolescentes en cumplimiento con la meta 16.2 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra la niñez y la adolescencia.

2.- Fortalezcan los sistemas nacionales de protección a la niñez y adolescencia para una adecuada atención a los niños, niñas y adolescentes que incluya, entre otras medidas, el fortalecimiento institucional, técnico, financiero y operativo. 

3.- Desarrollen y garanticen el cumplimiento efectivo de los distintos protocolos de atención a los niños, niñas y adolescentes víctimas de maltrato. Esto implica la restitución inmediata de sus derechos, el acompañamiento psicosocial de calidad y el fortalecimiento del medio familiar, escolar y comunitario. Además el Estado debe asegurar que las restricciones por la pandemia no comprometan ni debiliten lo establecido en los protocolos, definiendo los servicios básicos de protección infantil como esenciales y asegurándose de que sigan funcionando y disponibles.

4.- Disminuyan las desigualdades sociales y de género que hacen de las niñas y las adolescentes víctimas especialmente vulnerables a situaciones de maltrato u otras formas de violencia.

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5.- Desarrollen acciones para la protección especial a niños, niñas y adolescentes en contextos de movilidad humana, conflictos armados, privados del cuidado parental o con discapacidad. Recordamos que estas circunstancias son especialmente difíciles, en las cuales se incrementan los factores de riesgos de maltrato u otras formas de violencia.

6.- Apoyen a las familias y las escuelas como espacios primarios de protección de los niños, niñas y adolescentes para que se les permita asumir un rol afectivo, formativo y protector en la crianza y educación. Para ello, es necesario desarrollar programas y servicios de prevención que contribuyan a fortalecer las capacidades parentales y modificar normas sociales o patrones culturales que fomentan la violencia contra los niños, niñas y adolescentes, como una forma de relación. En aquellas situaciones en las que la escuela no se puede desarrollar presencialmente asegurar las condiciones en que la misma llegue de calidad a todos los niños y niñas, sin excepciones.

7.- Fortalezcan a la sociedad civil para que pueda asumir un rol protagónico para la protección de los niños, niñas y adolescentes a través de acciones e iniciativas de prevención, difusión, denuncia y acompañamiento a niños, niñas y adolescentes víctimas de maltrato. Se debe permitir, en este contexto de pandemia, la creación de salvoconductos y medidas especiales que habiliten la intervención en emergencia e involucrando a las organizaciones de la sociedad civil dentro de los espacios de análisis, diseño y toma de decisiones relativas a la pandemia.

8.- Promuevan espacios de participación y escucha a los niños, niñas y adolescentes en los que puedan expresar con libertad sus ideas, opiniones y puntos de vista y ejercer una ciudadanía activa. De esta forma podrán dar a conocer sus preocupaciones, formular propuestas y exigir el cumplimiento de sus derechos. Los niños y niñas son agentes de cambio, protagonistas de su vida en su familia y comunidad y es con ellos y ellas que, sin duda, podremos combatir esta crisis global.

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