Cecodap visita comunidad de Catia en la actividad «Mi cuerpo se respeta, mi cuerpo lo toco yo»

Como las hormiguitas. Así construyen un mundo de participación para los niños, niñas y adolescentes Las Comáe’ Andantes. Su última iniciativa de recreación y aprendizaje se desarrolló en Vista Guayaquil, una comunidad de Catia, al oeste de Caracas. Cecodap tuvo la oportunidad de acompañar la experiencia este martes 8 de marzo.

Mi cuerpo se respeta, mi cuerpo lo toco yo fue el nombre de un taller diseñado para niñas, niños y adolescentes en el cual se facilitaron herramientas útiles para enfrentar el abuso sexual y otros tipos de violencias. Isolmar Paradas, psicóloga del Servicio de Atención Psicológica Crecer sin Violencia, y Vanessa Moreno Losada, coordinadora de Comunicaciones, fueron las representantes del equipo de Cecodap que participaron en este encuentro, que estuvo enmarcado en el Día Internacional de la Mujer. Se realizaron dinámicas de reconocimiento de las partes del cuerpo y el valor de cada una. También se hicieron actividades lúdicas para romper con los estereotipos del género.

«Enseñar desde temprana edad a decir no, enseñar a conocer el cuerpo y sobre todo a nombrar cada una de sus partes sin censuras son algunos de los elementos más importantes y básicos que les brindan herramientas a los niños y niñas para detectar a tiempo un abuso. El trabajo apenas comienza, por lo que contar con la participación de personal especializado de Cecodap sirvió de apoyo y enlace para la articulación de nuevas actividades, así como del acompañamiento en las posibles denuncias que puedan surgir en adelante», afirmó Ketsy Carola Medina de Las Comáe’ Andantes.

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Las Comáe’ Andantes es un grupo conformado por tres mujeres. Empezaron a trabajar hace ocho años, con la idea de conformar un colectivo de mujeres muralistas. A ellas se sumaron artistas, poetas, diseñadoras. «Queríamos formar a mujeres para que fueran formadoras en sus comunidades. Que pudieran emplear sus talentos para empoderar a otras», expuso Azurduy Tovar a Cecodap.

Cuando comenzaron a trabajar en las comunidades, se dieron cuenta de que los niños y niñas eran un común denominador. «La realidad en Venezuela es mamá e hijo. Allí hay un vínculo que se debe trabajar, porque una mujer a donde vaya siempre va con su hijo», apuntó Tovar.

Por esa razón, Las Comáe’ Andantes realizan cinco actividades al año en las que no solo conversan sobre temas feministas, sino que también hace un espacio de participación para los niños. «Trabajamos el respeto al ser. Ese tema de respetar a los seres, más allá de los géneros», recalcó.

La apuesta del movimiento es realizar activismo en sus mismos espacios. Es así cómo trabajan en comunidades de Altagracia de La Montaña (estado Miranda) y Catia (Distrito Capital). Además, han creado una comunidad virtual a través de Facebook, en la que organizaciones feministas como Tinta Violeta y Araña Feminista se apoyan para transmitir su mensaje de lucha.

Hacer en comunidades transfronterizas es uno de los propósitos que encaminan el trabajo territorial de Las Comáe’ Andantes. para quienes tejer redes de cuidados en las cuales tengan espacio las maternidades colectivas o comunitarias significa la oportunidad de insistir en el intento de logar una vida digna y cada vez segura para la infancia y la adolescencia. 

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Su contexto

En Venezuela organizaciones, fundaciones, colectivas, movimientos de mujeres e individualidades enfrentan serias dificultades al momento de obtener información sobre las cifras oficiales registradas por el sistema de protección del Estado ya que diversos datos de interés son restringidos al dominio público, algunos medios de comunicación adjudican la falla a una política de Estado basada en la censura, otras atribuyen la responsabilidad a la inexistencia de una base de datos donde sea vaciada  la información de manera eficiente para así obtener estadísticas certeras.

Independientemente de las causas, conocer el número de víctimas de violencia de género o abuso sexual en la infancia y la adolescencia se ha tornado en silencios institucionales que más allá de permitir una sana revisión de las políticas públicas encaminadas a superar estos flagelos, encubren diversidad de fallas estructurales que evidencian el pacto patriarcal con el cual terminan favorecidos  violadores, agresores y abusadores, dejando a las víctimas directas e indirectas imposibilitadas de alcanzar justicia y reparación en sus procesos judiciales.

Algunas fundaciones en este sentido han aportado informes y estadísticas al asumir la responsabilidad de sistematizar información haciendo uso de diversas fuentes documentales (impresas, audiovisuales o electrónicas) y de datos obtenidos mediante el trabajo de acompañamiento y seguimiento de casos en la formulación de denuncias,  algunas de estas organizaciones son el Centros Comunitarios de Aprendizaje
(CECODAP), la Red por los Derechos Humanos de los Niños, Niñas y Adolescentes (Redhnna), la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (AVESA), el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), entre otras. 

En las estadísticas levantadas por la Fundación Habla para el período mayo 2018 – mayo 2019 se destaca que el 61% de los casos de abuso sexual infantil ocurren en el hogar, 20% en casa del agresor y 7% en instituciones educativas, estas cifras reflejan que el lugar en donde las niñas, niños y adolescentes deberían sentir mayor seguridad, cuidado, amor y protección es el espacio en el cual corren mayor peligro,  al mismo tiempo el silencio cómplice, la re-victimización familiar y otras variables complican la visibilización de los casos.

«En medio de un panorama lleno de incertidumbres, en el que aumenta el vacío institucional, hacer con lo que está al alcance las manos es lo que llevó a diseñar el taller lúdico recreativo para el cuidado de la infancia llamado Mi cuerpo lo toco yo. Tuvo como objetivo abordar el tema y facilitar herramientas útiles para enfrentar el abuso sexual y otros tipos de violencias. Haciendo uso del dibujo, la movilidad del cuerpo, el collage y el juego con frases en forma de canciones se propició un espacio de confianza para introducir el tema», afirmó Medina.

Fotos: Ketsy Carola Medina

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