Se registran 19 suicidios de niños y adolescentes en primer semestre de 2020

El suicidio en Venezuela pasó de ser una decisión individual relacionada con diferentes factores de riesgo, a ser también un fenómeno de carácter social. El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) determinó que entre enero y junio de 2020, 19 niños, niñas y adolescentes sufrieron muertes autoinfringidas.

El hallazgo es parte de un estudio sistemático del suicidio. El documento fue presentado en una rueda de prensa virtual el 30 de junio. Contó con investigadores de diferentes universidades del país como la Universidad Central de Venezuela y la Universidad de Los Andes.

La tasa estimada de suicidios por el OVV[1] en Venezuela se incrementó de 3,8 (2015) a 8,3 (2017) y 9,7 suicidios por cada 100 mil habitantes (100m/h) (2018). Es decir, un ascenso de su frecuencia por el orden de 118% y 155%, respectivamente.

«Nuestras estimaciones arrojaron que, para 2017 y 2018, el número absoluto de suicidios en Venezuela, pudo haber alcanzado entre 2.648 y 2.889 casos, respectivamente. Proyectamos que ésta podría haber pasado de 3,8 en 2015 a 9,7 suicidios 100m/h en 2018, lo que significa que pudo haber ascendido hasta un valor tope próximo a 155%.», asomó el OVV.

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¿A qué se debe este incremento?

La precarización de la vida no solo ha incrementado la violencia directa y estructural a lo largo y ancho del espacio nacional, sino también, la violencia de los individuos hacia ellos mismos.

En opinión de la mayoría de los profesionales entrevistados en esta investigación, es probable que las tasas de suicidios se hayan incrementado en Venezuela, y correlacionan esta escalada con la innegable adversidad que atraviesa el país.

Para ellos, situaciones individuales y familiares, en ausencia palpable y contundente de factores de protección, se conjugan con una situación que funge como principal detonante del aumento de casos de suicidios en el territorio nacional. Son de la idea que la crisis venezolana se ha convertido en una angustia para muchos y ha llevado a que se incrementen los actos suicidas asociados, sobre todo, a padecimientos de depresión y ansiedad, así como la aparición, cada vez más habitual, de comportamientos impulsivos relacionados con eventos traumáticos, que también han llevado a muchos al suicidio o al intento de suicidio.

Las investigaciones han demostrado la fuerte conexión existente entre el suicidio y los trastornos mentales como la depresión, ansiedad, bipolaridad, en por lo menos el 80% de los casos de muertes autoinfligidas[4].

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Suicidio en detalle

Según la diferenciación por sexo, del total de suicidios que acontecen en el país al año, el 83% de los casos se corresponden con personas del sexo masculino y, el restante 17%, al femenino.

En cuanto a la edad, la mayor ocurrencia de muertes autoinfligidas sucede entre los 15 y 39 años (45% del total); sin embargo, hacia los adultos mayores (65 años y más) se presentan las tasas más elevadas. Es decir la tercera edad es más propensa a ser víctimas de suicido.

Con el cruce del sexo y la edad, podemos afirmar que los hombres adultos jóvenes (20-29), adultos (30-39) y los de avanzada edad (65 años y más), vienen a ser las principales víctimas de esta causa de muerte.