7 problemas en la alimentación de los niños que el Programa Mundial de Alimentos no debe perder de vista

Desnutrición

La tarde del lunes 19 de abril de 2021, el gobierno de Nicolás Maduro, junto al Programa Mundial de Alimentos (PMA), firmó un memorando de entendimiento para que la organización internacional establezca su presencia en el país y así iniciar la operación humanitaria. La firma del acuerdo fue hecha en Venezuela por el Presidente y de parte del PMA por su director, David Beasley.

En el acuerdo, el PMA se compromete a proporcionar comidas escolares nutritivas a niños y niñas, específicamente en las escuelas de educación preescolar y especial. Además, la organización internacional se comprometió a intervenir en la rehabilitación de los comedores escolares y capacitará al personal escolar sobre las prácticas de seguridad alimentaria.

Según el comunicado de prensa publicado por la PMA, la propuesta es llegar a atender progresivamente a 1.500.000 niños y niñas en las escuelas de las zonas más afectadas por la inseguridad alimentaria.

“La operación del PMA llegará a hasta 185.000 niños y niñas a finales de este año. A través de una ampliación gradual, el PMA tendrá como objetivo proporcionar comidas diarias a 1.500.000 millones de estudiantes para finales del año escolar 2022-2023. Su presupuesto anual previsto de 190 millones de dólares y forma parte del Plan de Respuesta Humanitaria de Venezuela”, se lee en el documento.

Para garantizar el principio de interés superior del niño y el de corresponsabilidad se debe ir más allá de programas alimentarios para las escuelas y liceos. «Surge la duda sobre la implementación de este programa de alimentación cuando las escuelas permanecen cerradas y sin disponer de planes inmediatos para su reapertura, aunado a la finalización del año escolar en menos de tres meses», apuntó Carlos Trapani, coordinador general de Cecodap.

Agregó que los problemas de alimentación de los niños y niñas no se limitan al ámbito escolar, sino además existen otras realidades que deben ser consideradas. De igual manera aclaró que se debe implementar acciones efectivas que permitan una alimentación nutritiva y balanceada en calidad y cantidad para todos los niños y niñas. «¿Qué pasará con la atención a la situación de los niños y niñas no escolarizados, los que están sometidos a medidas privativas de libertad, los que se encuentran en situación de calle, entre otras particularidades», dijo.

Destacó la necesidad de que el PMA y el gobierno venezolano presenten una rendición de cuentas al culminar la primera fase del programa, para garantizar la contraloría social.

La Agencia de Periodistas Amigos de la Niñez y Adolescencia (Agencia PANA) encontró siete consecuencias de la emergencia humanitaria compleja que deben ser observadas por el PMA:

1. Alimentación hospitalaria deficiente

Arepas solas o viudas. Son el desayuno de los niños, niñas y adolescentes hospitalizados en el Hospital José Manuel de los Ríos desde 2017. El 5 de marzo de 2021, las madres cuidadoras de los niños con enfermedades crónicas denunciaron la deficiencia alimentaria que padecen dentro de las instalaciones del hospital.

 

 

La organización Prepara Familia también denunció la suspensión de la alimentación a las madres de los niños, que cumplió tres años en abril de 2021.

La falta de alimentación de los cuidadores dentro de centro hospitalario representa un escollo más en la atención de los niños, niñas y adolescentes (NNA).

2. Desnutrición materna

La desnutrición infantil es un problema que viene desde su gestación. En Venezuela, la falta de programas para el control parental, aunado a la escasez de alimentos, inflación de los precios y la dolarización deja a las madres gestantes en una situación dolorosa. Sufren para comer, lo que pone en riesgo su vida y la del feto.

Según los últimos datos publicados por Cáritas de Venezuela en su informe de 2020, con los resultados del monitoreo de desnutrición aguda y seguridad alimentaria entre abril y julio de 2020, se reveló que 51% de las mujeres embarazadas atendidas acudieron a Cáritas con desnutrición aguda.

“La edad promedio de la mujer embarazada evaluada es de 24 años. Las mujeres en el rango de embarazo adolescente fueron el 16% de las que asistieron al programa, 44% de ellas vinieron con desnutrición aguda”, se lee en el informe.

Cáritas ha enfatizado que los niños y niñas que nacen con desnutrición aguda, y que no tienen acceso a alimentos en sus primero 1.000 días de vida, son más propensos a enfermarse y a morir.

3. Nutrición infantil en números rojos

La desnutrición aguda está en alza en niños y niñas menores de 5 años. Según los datos publicados por Cáritas de Venezuela, en su informe de abril- julio de 2020, la atención con niños menores de 5 años, en su organización,  se incrementó 73%.

De la cifra total de niños y niñas atendidos por Cáritas, 49% de los casos de desnutrición detectados se concentró en niños menores de 2 años. “Se encontraron afectados por desnutrición aguda el 20% de los niños y niñas más pequeños (menores de 6 meses”, se lee en el informe.

En el caso de los niños y niñas con desnutrición crónica atendidos por Cáritas, 59% de los niños evaluados tenían algún grado de retraso en su crecimiento lineal (Talla Baja) o estaban en riesgo de tenerla. Además “29% de los niños tienen un retraso del crecimiento moderado y severo. Entre estos, 11% tenían un retraso del crecimiento severo y  30%  niños están en riesgo de retraso del crecimiento”.

Los resultados de la Encovi 2019-2020 sobre la situación nutricional de los  niños menores de cinco años también apuntan a un déficit alimenticio. Este es un instrumento de diagnóstico que realiza la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), Simón Bolívar (USB) y Central de Venezuela (UCV), desde 2014.

De acuerdo con el indicador peso-edad, revela que alrededor de 21% se encuentra en riesgo de desnutrición y 8% está desnutrido. Este nivel se distancia considerablemente del registro en Colombia (3,4%), Perú (3,2%) o Chile (0,5%). Igualmente, según el indicador talla-edad se ha estimado en 30% quienes se encuentran en desnutrición crónica; es decir 639 mil niños menores de 5 años.

Aunado a esto existen problemas nutricionales de los niños y niñas que requieren soportes especiales, en los que un programa de alimentación escolar resulta insuficiente.

4. Menos calidad a los más pobres

Una de las respuestas del gobierno ante la escasez de alimentos y la inseguridad alimentaria, causada por la emergencia humanitaria compleja, fue la venta de las cajas del Comité Local de Abastecimiento y Producción (Clap). Sin embargo, la distribución de alimentos a menor precio a través de los consejos comunales, también tiene irregularidades.

En 2018, el portal de investigación periodística Amando.Info publicó un reportaje titulado La Mala Leche del Clap, en el cual se reveló lo poco nutritivo que son los alimentos distribuidos por el gobierno a las comunidades más vulnerables.

En la investigación se reveló que con el aporte de calcio de la leche mexicana suministrada por los Clap un niño necesitaría tomar casi 42 vasos para cubrir su requerimiento diario de ese mineral.

 

 

Trapani recordó que la distribución de alimentos a través de los Clap vulnera el artículo 117 de la Constitución venezolana. Las familias que los reciben no tienen la libertad de elección ni reciben un trato equitativo y digno en el acceso a los alimentos.

5. Población indígena en riesgo

Los niños y niñas de las comunidades indígenas venezolanas no tienen un acceso adecuado a la alimentación. Según la organización defensora de los derechos humanos de las personas indígenas, Kapé Kapé, uno de los principales problemas de las comunidades de Waraos, Peñón y Jivi son la desnutrición y la migración forzada.

Las noticias de la niñez de comunidades indígenas en Bolivar, Delta Amacuro y Amazonas que llegan a los hospitales con severos grados de desnutrición son habituales en los medios locales.

En noviembre de 2020, trabajadores del hospital Materno Infantil de Tucupita informaron sobre el ingreso de nueve niños con desnutrición severa, de las comunidades La Horqueta, Waranoko, Pueblo Blanco, Punta Pescador y Playa Sucia son las comunidades de donde han venido los infantes.

Kaké Kapé advirtió, en su informe de 2021 sobre la violación de los derechos humanos de las comunidades indígenas, que “las organizaciones de carácter público locales o regionales y programas sociales encargados en materia alimentaria, así como también a organizaciones independientes a generar acciones que garanticen una dotación eficiente de alimentos hacia estas comunidades, haciendo especial énfasis en la atención alimentaria a grupos más vulnerables como niños, ancianos y mujeres embarazadas”.

6. Hambre desde la calle, comer de la basura

En Venezuela, existe una orfandad institucional en relación con los NNA en situación de calle. Así lo informó la organización de derechos humanos Proiuris, en una serie de reportajes llamados “Criados en la Calle”, en los que se muestran los escollos y trabas que viven la niñez en las calles de Caracas.

Y es que los NNA en situación de calle no son amparados por las instituciones gubernamentales que deben velar por la seguridad y protección de los infantes en situación de calle. El tema fue abordado también por Hijos de la Indolencia, un especial entre El Pitazo y Cecodap.

Las imágenes de niños comiendo de la basura en Caracas, no solo causaron rechazo ante la situación de los NNA en la calle, sino también da pie a la pregunta: ¿Qué hace el gobierno para acabar con esta situación?

“Nadie habla de la niñez. No hay una autoridad pública que dé la cara por ellos y ellas, ni que atienda sus más elementales necesidades, como la alimentación”, afirmó para Proiuris, Carla Serrano, socióloga del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello y secretaria general de la Red por los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (Redhnna).

7. Dolarización e inflación de los precios

79,3% de los venezolanos no tiene cómo cubrir todos los productos de la canasta alimentaria. Así lo reveló la Encovi en su último informe publicado en 2020.

Esto se vio influenciado directamente por los pocos recursos económicos que entraron a los hogares venezolanos durante la pandemia y que venían en bajada en 2019. “La intensidad de la pobreza continuó su tendencia creciente. Si se determina, a través de la línea de pobreza, se encuentra que 96% de los hogares están en situación de pobreza y 79%  en pobreza extrema. En el último caso, esto significa que los ingresos percibidos son insuficientes para cubrir la canasta alimentaria”, se lee en la investigación.

La Encovi destacó que el proceso hiperinflacionario también ha impactado notablemente sobre los ingresos económicos de la población, propiciando que el ingreso promedio de los venezolanos sea de tan solo 0,72 dólares al mes (para 2020). Esta situación afecta directamente a los NNA, debido a que sus condiciones de vida desmejoran, así como su alimentación diaria.

Y es que para marzo de 2021, el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros informó que el precio de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) se ubicó en 612.900.945,00 bolívares (US$322,57).

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