Cuatro preguntas para entender la cultura animada japonesa #QuéEsTendencia

Varios son los padres y las familias que asisten al Servicio de Atención Psicológica de Cecodap preocupados y con dudas por el contenido ánime que sus hijos consumen. NarutoSailor MoonPokemon o Death Note son algunas de las series más famosas de ánime japonés que puede que te suenen familiares. Aunque seguro recuerdas a MeteoroCandy Candy o a Heidi, que llegaron como las primeras caricaturas procedentes de Japón y también eran ánime aunque en ese entonces no lo llamábamos así. El concepto del ánime hace referencia a la forma animada de representar una historia de origen japonés.

1. ¿Qué son los ánimes?

La mayoría de los ánimes surgen a partir de la literatura manga que son los cómics o novelas gráficas que preceden a las animaciones que vemos en pantalla. La globalización del internet ha sido uno de los grandes precursores en la expansión del manga y el ánime por todo el mundo convirtiéndolo en una sensación y afición por la cultura otaku la cual crece con mayor fuerza en torno a convenciones, vestimenta, disfraces y objetos de colección. Otaku es el término se utiliza para los aficionados del manga y el ánime y está más asociado al público juvenil.

Las temáticas del manga y del ánime son diversas: acción, aventura, comedia, ciencia ficción, drama, fantasía, romance, terror… Y en muchas ocasiones, mezclados.

Estas historias se destacan por el desarrollo de tramas complejas, que pueden abarcar temas de fantasía y/o situaciones de la vida real llenas de personajes que suelen tener personalidades definidas y que evolucionan a lo largo de la historia. El tiempo transcurre de otra manera, a menor velocidad, permitiendo que la historia se pueda centrar a mayor profundidad en lo que piensa y siente el personaje.

Debido a esta gran cantidad de matices, se desarrolló una clasificación para identificar el público idóneo:

– Kodomo se dirige al público infantil, con ejemplos como ‘Heidi’ o ‘Doraemon’.

– Shōnen a jóvenes varones (‘Dragon Ball’ o ‘Naruto’).

– Shōjo para un público adolescente femenino (‘Sailor Moon’ o ‘Candy Candy’).

– Seinen a hombres adultos (‘Berserk’ o ‘Monster’).

– Josei para mujeres (‘Nana’).

Igualmente se encuentran los géneros enfocados al público adulto, con distintos
grados de explicitud, como Ecchi, Otoshimono, Gekiga o Hentai.

2. ¿Por qué mi hijo ve ánime?

Dicho esto a lo mejor te preguntas: «¿qué es lo que tengo que saber de estas comiquitas?», «¿será bueno o malo para él?». El ánime sin duda se presenta como un pasatiempo o una actividad de recreación para visualizar. Así como a algunas personas les gustan las películas de comedia o las series documentales, a otras les gusta el ánime.

La adolescencia es ese periodo de la vida en el cual vamos poco a poco definiendo aspectos y elementos de nuestra personalidad, identificando gustos, eligiendo a nuestros amigos y comenzando a percibirnos como seres individuales. El ánime atrae a los adolescentes por las tramas que se desarrollan en las historias, suelen verse temas relacionados con el existencialismo y los contextos ideológicos, así como componentes que tienen un peso significativo en el desarrollo adolescente, tal como las amistades, la familia, el amor, el cuerpo, los conflictos, entre otros.

Uno de los elementos que más resalta el interés de los adolescentes en el ánime es la identificación con personajes. Es muy común que al ver películas o series nos sintamos relacionados con algún personaje, sea por su forma de ser o de pensar, sus características, sus valores o las experiencias que ha tenido en su vida, de alguna manera algo resuena con nosotros. En el ánime, cada personaje tiene su propia historia y cumple un rol específico a lo largo de la trama, con lo cual transmiten diversas emociones que permiten empatizar con ellos. Los adolescentes, al sentirse relacionados, conectados con algún personaje, muestran y desarrollan parte de su propia personalidad, de sus gustos, de la forma en la que piensan y ven las situaciones de la vida diaria, desarrollan su propia individualidad e identidad personal.

La cultura Otaku se establece entonces como un espacio de comodidad que les permite expresarse y les otorga sentido de pertenencia. El ánime puede proporcionar un lugar en el que diferenciarse, resolver problemas relacionados con el cuerpo, buscar un lugar al que pertenecer y resolver la relación con otros iguales.

3. ¿Hay beneficios en este hobbie?

El ánime es una forma central de entretenimiento en Japón e introduce a la población internacional a una cultura completamente diferente. Quizá lo que podría comenzar como un simple interés en aprender japonés para ver ánime sin subtítulos, pronto se transforma en un amor genuino por el idioma.

No solo conecta a los adolescentes con un mundo al otro lado del océano, sino que también les permite aceptar y respetar los gustos de los demás y de ellos mismos.

Les ayuda pues a aprender cosas nuevas, a ver la vida desde una perspectiva diferente y a descubrir otras culturas cercanas a la japonesa como es el caso de las bandas y dramas coreanos y/o turcos. Amplían entonces su propia visión del mundo.

4. ¿De qué temas debo estar pendiente para apoyar a mi hijo/hija?

El ánime suele desplegar imaginación y creatividad. Pero también muestra en ocasiones historias dramáticas, violentas y personajes sumidos en estados de ánimo depresivos y/o ansiosos. Es claro que el público infantil y juvenil se ve más afectado por determinadas temáticas.

Hoy día el acceso a contenido para adultos es más directo o sencillo que en nuestra infancia: a través de plataformas, teléfonos o tablets que en algunos casos no están supervisadas.

Con esto, resulta importante recordar que no existen respuestas únicas ante un mismo acontecimiento, por lo que no todos reaccionamos igual ante una misma película, series y/o dibujo, de modo que sólo el hecho de ver contenidos violentos (o inadecuados en función de la edad) no produce comportamientos agresivos o ideas suicidas por sí mismo.

Igualmente, si existe malestar, retraimiento, angustia, confusión o alteraciones en el estado de ánimo previo en los adolescentes, ciertos ánimes podrán tener mayor impacto y/o dejar mayor huella si se trata de contenidos que no pueden explicar. Por tanto, resultará vital que más allá del control o supervisión que podamos ejercer destinemos tiempo para comprender qué hay detrás del interés que nuestros hijos tienen alrededor del ánime.

Esto implica que debemos compartir con nuestros hijos algunas de las series que les llamen la atención, para poder orientar adecuadamente. Comprender su interés por el ánime, qué le mueve, le inquieta, le preocupa y/o con qué se identifica será la clave para desarrollar un acompañamiento más asertivo con nuestros adolescentes.

Sabrina Di Cristanziano

Sabrina Di Cristanziano

Psicóloga con orientación humanista y psicodinámica. Egresada de la UNIMET. Me dedico al abordaje y acompañamiento emocional de niños, niñas y adolescentes.

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