En 85 años del Hospital J.M. de los Ríos pasó de ser modelo a un lugar inhóspito

J.M de los Ríos

En los últimos 15 años de historia del Hospital José Manuel de los Ríos, conocido como el Hospital del Niño, la falta de medicamentos, tratamientos e insumos médicos acaparan los titulares de la prensa. Este 2 de febrero, el centro hospitalario conmemora otro aniversario de funcionamiento, pese a la desidia gubernamental.

Hace 85 años, en 1937, el hospital del Niño fue fundado. Con el paso del tiempo se convirtió en una referencia internacional en el cuidado y tratamiento para los niños, niñas y adolescentes.

Gran parte de los logros del Hospital del Niño, desde su fundación hasta inicio del milenio, llegaron a todos los rincones del continente, hasta el punto de convertirse en un hospital modelo en la atención pediátrica, cirugía y estudios. Gladys Velázquez, médico pediatra jubilada del Hospital J.M. de los Ríos, recuerda esos días.

“En 1968, me gradué de médico y comencé a trabajar de voluntaria en el hospital. Para ese entonces era un honor poder trabajar allí. Tanto así que muchos éramos voluntarios allí solo para aprender y perfeccionar nuestra labor. Los servicios funcionaban. Las autoridades del hospital se comunicaban y si faltaba algo, siempre se podía conseguir. No existía la desidia”, relató.

Velázquez trabajó casi cuatro décadas años en el hospital hasta que se jubiló en 2010. Sin embargo, aún seguía asistiendo a la institución. “Nunca me desapegué del lugar. Era mi hogar. Podía compartir mis conocimientos a las nuevas generaciones”, agregó.

El hospital era un centro tanto asistencial como de formación profesional. “Se creó hasta un área de niños sanos, para enseñar cuidado de niños sanos. Era una consulta especial para aprendizaje. Creíamos que la medicina preventiva era la efectiva, la del futuro. Y esa filosofía era un punto atractivo para que muchos médicos quisieran formarse allí”, agregó.

Para la pediatra, el amor del personal de salud es lo que sostiene al hospital, pero la falta de empatía de las autoridades, así como del gobierno, creó una situación de desapego a la institución . “Lo que pasa es que no hay la vinculación que había antes entre el personal y las autoridades. Ahora es un lugar inhóspito. Las condiciones nos son atractivas para los profesionales. Los salarios muy bajos, al punto que muchos de los profesionales no tienen ni para ir hasta el centro de atención. Antes muchos profesionales iban a colaborar, eso yo no se ve tanto. La falta de los médicos y enfermeras es culpa de la desidia. Lo que se hace es sufrir, porque ves un hospital que tanto se quiso tan destruido. Es doloroso”, agregó.

Velázquez recomendó a las autoridades que no tengan actitudes punitivas con relación al personal, «hay que unirse con la gente para que se tomen en cuenta sus opiniones para buscar soluciones a los problemas».

Agregó que: “con una actitud diferente con el personal de salud, así con la sociedad civil, para buscar soluciones. Muchas veces han llegado donaciones al hospital, que no permiten ingresar. Hay personas que están dispuestas a prestar sus servicios y que pueden ayudar al hospital de forma gratuita, si el hospital lo permitiera. Pero existe una resistencia para aceptar esa ayuda”.

Incidencia en organismos internacionales

Van 66 niños, niñas y adolescentes fallecidos a causa del cierre del Sistema de Procura de Órganos para Trasplante. No hay insumos ni medicinas. En los últimos 15 años, el declive del Hospital J.M. de los Ríos se hizo evidente. Los servicios de Cardiología, Terapia Intensiva, Neurología, laboratorios y otros 11 servicios de atención pediátrica permanecen cerrados por la falta de inversión.

Los problemas del Hospital del Niño se agravaron a la par de la emergencia humanitaria compleja, en 2014. Para 2017, la suspensión del Sistema de Procura de Órganos para Trasplante dejó en jaque a miles de niños, niñas y adolescentes, que necesitaban un trasplante de forma urgente.

Tal vez la historia de Niurka Camacho, quien a sus 15 años perdió su vida por falta de un trasplante de riñón, sea el caso más recordado del 2021, luego de su intervención durante el 180 periodo de sesiones públicas de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH).

Ella junto a otros 12 adolescentes y jóvenes alzaron sus voces para denunciar las violaciones a sus derechos humanos, de sus proyectos de vida y a una vida sana.

En esa oportunidad declaró: “He visto a muchos compañeros fallecer por la espera de un trasplante. Es difícil para mí porque yo no quiero que me pase lo mismo y por eso pido que reactiven los trasplantes. Que por favor se haga algo, quiero una mejor calidad de vida”.

La Agencia de Periodista Amigos de la Niñez y la Adolescencia (Agencia PANA) creó una línea de tiempo hasta el 2022, para intentar explicar el deterioro progresivo del Hospital J.M. de los Niños.

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