No todo es bullying

El psiquiatra chileno Sergio Canals ha titulado muy acertadamente su libro Si todo es bullying, nada es bullying. Lo presenta como una guía para distinguir los casos de acoso escolar de otros tipos de agresiones presentes en la convivencia en las escuelas.

Orientaciones que debemos tener presentes en el país por los casos que se han difundido en las redes sociales. Hemos visto imágenes que reflejan agresiones físicas y que deberán ser investigadas para determinar si constituyen casos de acoso escolar o de otro tipo de violencia. Consideramos positivo que se esté hablando del fenómeno y se combata la “cultura del silencio” que condena a las víctimas a padecer la violencia sin que pase nada.

Los casos se han conocido porque se difundieron videos en las redes sociales. Debemos estar conscientes que son muchos más los casos existentes y que los desconocemos porque no se han hecho públicos. La opinión pública ha tenido una reacción favorable a que se actúe ante la inoperancia de las medidas para proteger a las víctimas.

En Cecodap hemos insistido en que los procedimientos de las autoridades deben ser celosos del respeto a la legalidad. El Fiscal General de la República en los últimos días ha publicado en su cuenta personal de Twitter varios mensajes en los que expone el nombre, apellido, fotografía y/o video de adolescentes involucrados en situaciones de violencia y presunto acoso escolar. Los mismos han sido replicados por la cuenta oficial del Ministerio Público.

Desde Cecodap expresamos nuestro rechazo por la exposición pública de esta información a través de una red social y nos mostramos preocupados por las consecuencias que esto trae para el adolescente y toda la comunidad del centro educativo.

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Recordamos que la exposición en redes sociales de cualquier adolescente responsable de un hecho punible promueve su estigmatización, y que sea víctima de otras expresiones de violencia o que se emitan juicios públicos sin conocer con exactitud los hechos, sin haber culminado el proceso de investigación correspondiente.

Reiteramos que la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente garantiza el derecho al honor, reputación, propia imagen, vida privada e intimidad familiar (artículo 65).

¿Deben ser judicializados todos los casos?

Algunas personas han arengado que se difundan los videos y han iniciado “linchamientos” en las redes sociales. En tal sentido debemos señalar que nuestra lucha siempre será porque las víctimas sean protegidas y se haga justicia, pero es fundamental seguir el procedimiento estipulado en las leyes.

Otro sector ha planteado que los casos deben ser resueltos dentro de los centros sin la intervención de ninguna autoridad. Debemos insistir que una vez comprobados los daños a la víctima, deben ser denunciados ante el Ministerio Público y ante el Consejo de Protección del Niño, Niña y Adolescente para que se tomen las medidas de protección.

¿Qué podemos hacer los centros educativos?

Hay que superar la tentación de abordar el fenómeno como “casos aislados” debido a las características de estudiantes desadaptados y debemos hacer énfasis en qué tenemos que hacer o qué estamos dejando de hacer para promover ambientes de buen trato en el centro.

– Afrontar el hecho. Entender que el acoso es violencia. Reconocerlo y ponerle nombre es clave para su abordaje. También pasa que se le reconoce pero se piensa que al admitir su presencia se da pie a cuestionar la idoneidad del centro. No admitir que hay acoso lo potencia

– Definir directrices de actuación. Establecer acuerdos de cómo actuar ante los casos que se presentan, así como discutir con todo el personal los canales regulares para abordarlos, porque ayudará a tener criterios conocidos y compartidos cuando se presenten los casos.

– Formar para actuar. Se deben prever a lo largo del año escolar espacios de formación, participación y consulta con funcionarios del sistema de protección y otros especialistas para actualizarse en torno a cómo promover la convivencia en el centro educativo.

– Hablar del problema. Actividades académicas, deportivas, guiaturas, espacios de orientación, son propicios para conocer más sobre el acoso y sus consecuencias. Desarrollar carteles, campañas y mensajes en carteleras, páginas web y redes sociales ayuda a sacar el tema de la sombra o el tabú. No podemos esperar que ocurra un caso lamentable para comenzar a actuar.

– Promover la participación de los estudiantes. Construir un clima de convivencia, donde la cultura de paz esté transversalmente presente como prioridad en su formación ciudadana. También se requiere que se destinen recursos y esfuerzos para la formación en el abordaje de conflictos de manera pacífica, mediación, elaboración y revisión de los acuerdos de convivencia.

Artículo publicado por Efecto Cocuyo. 

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