Cuando las calificaciones escolares no son tan altas como esperábamos

Las calificaciones escolares son una expectativa para los padres. Muchos cuando ven las notas de sus hijos piensan que pudieron salir mejor y les dicen que esperaban mejores notas, que pueden dar más, que eso no es suficiente. Habría que explorar en ese niño, niña o adolescente cómo se siente y qué piensa antes esta observación de sus padres.

Tal vez estos tipos de comentarios más bien afecten la motivación y la autoestima del niño porque puede pensar que su padre o madre no reconoce el esfuerzo que él hizo en ese período de evaluación. Puede activar la comparación con aquellos estudiantes que sí obtuvieron esas buenas calificaciones y si no hay un apoyo adecuado por parte de los docentes y padres, esto puede ocasionar que el alumno se sienta menos e incluso que se sienta incapaz, que dude de sus habilidades y capacidades.

Juzgar sin preguntar

Una vez en una entrevista a una adolescente ella comentaba: «siento que quiero dar lo mejor de mí, pero siento que no es suficiente para las personas. Siento que no puedo dar más y termino perdiendo el enfoque de lo que debo hacer, no me logro concentrar”. Si nos detenemos en esto y pensamos que las calificaciones, aunque son el resultado de evaluaciones estándares para todos los estudiantes, cada niño, cada niña, cada adolescente es particular y tiene sus propias características, personalidades, necesidades, fortalezas, talentos.

Entonces, cuando nos llega el resultado de una evaluación o una boleta de calificaciones, antes de apresurarnos a juzgar podemos preguntarnos: ¿qué habrá pasado? Hay adolescentes que expresan que quisieron hacerlo mejor pero no pudieron, aun cuando son señalados por sus padres de no tener iniciativa o que no están interesados en la parte académica. Muchas veces esa presión por obtener mejores calificaciones se incrementa y cuando los padres son exigentes con sus hijos, estos pueden desarrollar un verdadero miedo a salir mal en las calificaciones, lo que hace del proceso de aprendizaje un tormento y no algo disfrutable ni motivador.

Otros factores que pudieran influir en las notas son las dificultades en el aprendizaje. No se logra concentrar y no entiende. Tiene dificultades en el manejo de sus emociones, a veces los adolescentes llevan una carga emocional que ellos mismos no entienden y que le resulta un peso adicional que llevar: el estrés académico por los exámenes, relaciones con sus compañeros o los problemas que viven en casa.

Seamos empáticos

Hay que recordar que cuando el niño llega al aula de clases llega con una maleta de cosas que le están sucediendo: ¿cómo se sienten? ,¿cómo estuvieron las cosas en casa antes de salir al colegio?, ¿alguien los atendió, le preparó algo de comer? Cuando llegó al colegio, ¿cómo se relacionó con sus compañeros?, ¿cómo está esa disposición por el aprendizaje?

Cuando los padres se percatan de todos estos factores, pudieran entender el esfuerzo que pudo hacer ese niño, niña, adolescente en sus estudios para salir adelante. 

¿Qué se puede hacer al respecto?  Entender las necesidades individuales de cada niño, niña, adolescente. Cómo se siente el niño en ese proceso de aprendizaje, cómo lo vive en el día a día, cómo lo podemos motivar, apoyar para que salgan adelante y gane autodisciplina y confianza. Es importante apoyar el crecimiento y aprendizaje y respetar el niño como estudiante.

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