Evitar una pataleta a la hora de la comida es posible con la disciplina positiva

Algunas formas de castigo o maltrato se dan a la hora de la comida. Algunos padres pierden la paciencia cuando ven que sus hijos no comen todo lo que está servido en su plato. También ocurre al revés, puede pasar que el niño desee comer en exceso o ingerir alimentos no saludables como dulces o golosinas. Esto ha traído incluso casos de castigos físicos severos como quemaduras o golpes. ¿Hay una forma de hacerlo diferente? Para responder a estas inquietudes desde el modelo de la Disciplina Positiva es importante abordar la razón que puede haber detrás del comportamiento del niño o niña.

Una de las razones podría estar asociada a una dimensión del temperamento que conocemos como regularidad. Esta tiene que ver con el ritmo natural con el que funciona el organismo del niño. Es decir, los momentos en que le da hambre o sueño o cuando se despierta. Algunos niños tienen tiempos predecibles, mientras que otros tienen tiempos cambiantes. 

Es por eso que vemos niños que no se perturban si se acostaron tarde el día anterior mientras que otros se sienten soñolientos o cansados. Algunos piden comer a la hora, mientras que otros procuran hacerlo cuando sientan hambre aun cuando sea a deshora. 

Lo importante, es que el niño o niña puede disponer de su comida cuando sienta la necesidad de comer. Por eso, obligarlo a comer a determinada hora cuando no sienta hambre puede resultar contraproducente. ¿A quién le gustaría comer sin sentir hambre? Indudablemente, responderíamos que a nosotros no y si nos insisten capaz que podemos molestarnos.

Por lo tanto, desde el modelo de la Disciplina Positiva la recomendación es estar atentos al nivel de regularidad que presenta el niño o niña y tratar de ajustarse a la misma. A medida que ellos van creciendo y siendo conscientes de su nivel de regularidad podrán buscar estrategias para ajustarse a las demandas sociales

No es que no quiera, sino que quiere de más

En relación al caso contrario, cuando el niño quiere comer más de lo que hay o que quiere más golosinas que alimentos saludables, podemos revisar cómo hacer apetecible la comida con alimentos saludables. Podemos buscar maneras alternativas de presentación, cocción y cantidad.

Por ejemplo, si el niño dice estar aburrido de comer arepas en el desayuno, podemos hacer una pequeña con una figura de corazón o hacerla de colores: anaranjada si usa zanahoria, verde si usa espinaca, roja si usa remolacha. 

Es importante darle prioridad a los alimentos de la preferencia del niño. En el ejemplo anterior, existen muchas alternativas a la arepa como son el pan, las empanaditas, los pastelitos, las panquecas. Variar las opciones pueden ser del gusto de su paladar.

Paladar selectivo

A tempranas edades, los niños suelen ser muy selectivos con los alimentos que ingieren. Por eso el menú se puede volver muy repetitivo. Allí entra la creatividad de mamá, papá o del cuidador en la preparación y combinación de los mismos.

Tomamos en cuenta la sensibilidad que tienen algunos niños al sentir el alimento en su boca. Recuerdo que una amiga ya adulta decía que no le gustaba la lechuga de pequeña por la sensación que le daba al masticarla.

Otros niños en cambio, pueden alegar que no les gusta el sabor y otros más prudentes no se atreven ni siquiera a probarla solo por el aspecto que tienen. Pero en cualquiera de los casos, es importante respetar los gustos y preferencias de los niños, no intentar obligarlos y evitar que se convierta en una situación desagradable, en dado caso, animarlos a que lo puedan intentar.

Paciencia por sus derechos

Algunos padres, madres o cuidadores nos revelan que pierden la paciencia cuando sus hijos se niegan a comer. También hemos visto cómo algunos recurren al castigo físico o maltrato cuando desean más de lo que el adulto pensaba darle. A continuación, ofrecemos 10 recomendaciones adicionales que ayudarán a mejorar la alimentación de tu hijo y que resguardará su derecho al buen trato en estas situaciones:

  1. Cuando quieras que tu hijo pruebe algo nuevo, asegúrate de que tenga hambre a la hora de comer. Cuando llega ese momento, sirve una pequeña porción del nuevo alimento. 
  2. Felicítalo por las buenas conductas; por ejemplo, cuando pruebe un nuevo alimento o se coma toda la verdura y la fruta que hay en el plato. Con una sencilla muestra de afecto o alegría será suficiente. 
  3. Explícales que la verdura o fruta son alimentos importantes para crecer, estar sano y que no son optativos.
  4. Haz que tu hijo pueda elegir la fruta y verdura para preparar la comida y también que participe del proceso de la compra si es posible. Llévalos al mercado y permite que elija las frutas y vegetales que le gusten. 
  5. Lean libros juntos de cocina adecuados para niños y deja que tu hijo elija nuevas recetas para probar.
  6. Tener una rutina regular de merienda puede hacer más probable que tu hijo tenga más hambre a la hora de comer, que si se le permites comer durante todo el día.
  7. Permítele a tu hijo hacer algunas labores en la cocina con mucha supervisión, como cernir, revolver, contar ingredientes, elegir vegetales, frutas, entre otros ejemplos.
  8. Combina un alimento que es aceptado por tu hijo, para presentar otros de color, sabor y textura similar a fin de ampliar la variedad de lo que su hijo comerá. Si a tu hijo le gusta el pastel de auyama, por ejemplo, prueba con puré de zanahorias y luego puré de papas. 
  9. Trata de que el consumo de frutas y verduras no se convierta en una situación desagradable. Evita los numerosos castigos y peleas. Más bien utiliza una buena dosis de paciencia y creatividad para conseguir tus objetivos.
  10. Si los problemas en la alimentación persisten, consulta a tu médico para evaluar la causa.

 

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