Adolescentes en casa, ¿qué hago con ellos en cuarentena?

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La adolescencia es un período comúnmente descrito como complicado y difícil. Es así no sólo para quienes la viven (al atravesar una serie de cambios a nivel físico y psicológico), sino también para quienes observan y lidian con esta transición. Durante la cuarentena, es probable que muchos de los conflictos comunes puedan intensificarse, al compartir el mismo espacio 24/7 durante semanas seguidas. 

Días, ya semanas, han pasado desde el decreto de la medida de cuarentena para evitar la propagación de la COVID-19.  La medida del resguardo y del distanciamiento físico es la más recomendada para preservar la salud propia y la de nuestras familias. Con el paso del tiempo, puede que para unos se haya hecho más llevadero el ocuparse en casa. Otros pueden sentir que se han quedado sin opciones y no soportan estar aburridos. Un escenario diferente puede ser para aquellos que estén lidiando con adolescentes frustrados, irritados o desanimados en casa.

¿Qué puedes hacer?

Este período es una oportunidad que se puede tomar para mejorar la convivencia en casa y el vínculo con los chamos. En esta etapa es importante explorar que las relaciones que se desean establecer no son de control, sino de encuentro con ellos. Comprender que los adolescentes tienen necesidades psicológicas como el sentirse respetados, identificados con otros y que son autónomos. Si bien no se cuenta con el mismo acceso a los espacios donde se desempeñaban actividades en las que podían cubrirse dichas necesidades, estas pueden ser alentadas en casa.

Estamos todos bajo la misma situación y marcar una pauta colaborativa puede ayudar a alivianar las tensiones. Se puede empezar por cosas pequeñas, como hacer las comidas juntos en la misma área. De igual modo, pueden ver algún concierto, hacer un torneo de juegos, noches de películas o series, o alguna otra actividad que el adolescente piense que pudieran hacer juntos. Propón el espacio y que tus hijos sugieran el contenido. Es posible que en momentos prefieran jugar con sus amigos de forma online. Eso está bien. Lo ideal es darles la alternativa. No negarles ni recriminar que quieran hacer cosas solos.

También se puede proponer que actividades como cocinar o limpiar sean más divertidas. Para que se sientan más a gusto, plantearles que pueden hacer una playlist musical para los momentos de hacer los quehaceres del hogar. Igualmente, programar este tipo de actividades ayudará a tener una meta y la sensación de logro puede ser reconfortante.

Recordemos que están en un periodo de transición a la vida adulta. Alguna actividad de la que puede hacerse cargo es del cuidado de su habitación, que de por sí es su espacio. El desorden puede angustiar a los representantes o cuidadores, pero es algo con lo que tendrán que lidiar los adolescentes. Como adulto se pueden plantear ciertas condiciones con ellos. Otra actividad que pueden realizar es una limpieza de clóset y de otras pertenencias, separando qué les gustaría conservar y qué quisieran donar. 

Los adolescentes necesitan hacer su propio horario. Si como adulto se lo impones es poco probable que la quieran seguir. Si lo hacen, puede que sea de mala gana y genere conflictos. Sin embargo, es necesario que tengan estructura y puedes apoyarlos en la creación de la misma, pero ellos tienen que participar en la distribución de sus horas y actividades. 

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En este periodo, la tecnología ejerce un papel importante para mantener diversos aspectos de nuestras vidas: el trabajo, los deberes escolares, la recreación, el poder mantenernos informados de los últimos avances y mantenernos comunicados con nuestras amistades y familiares. Tiene muchos beneficios, pero puede llevar a que estemos hiperconectados y que las actividades prioritarias queden a un lado. 

Es importante mantener los horarios de uso de los dispositivos digitales; no sólo con los chamos, sino también con los adultos (recuerden dar el ejemplo). Tratar de regular el uso que se le da: la tecnología puede ser usada para fines productivos y no sólo en juegos, YouTube o las redes sociales.

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No tengan miedo de aburrirse. La tecnología nos puede dar una sensación de satisfacción casi inmediata y nos sentimos tentados a recaer en ella. Lo mismo pasa con los chamos. Otra alternativa a la cual pueden acudir, es hacer tutoriales de actividades físicas u otras más creativas como escribir, dibujar o pintar.

¿Y respecto a la cuarentena y la COVID-19?

Es de esperarse que los adolescentes estén al tanto de toda la información concerniente a la COVID-19  y a sus consecuencias. Pueden ser capaces de entender cómo se propaga y las medidas preventivas que se recomiendan tomar. Sin embargo, es importante no dar por sentado que ya han entendido todo. Explora qué es lo que conocen, pueden observar las noticias juntos y conversar sobre lo que escucharon. Recuerda no saturarte con estos contenidos. 

No sólo es importante que se tenga conocimiento desde lo racional, sino desde lo emocional. No sólo orientarlos, sino brindarles el espacio de escuchar su propia vivencia. Ten conversaciones abiertas y pregúntales sobre cómo se han sentido, si tienen alguna preocupación o cuáles son sus expectativas. Puede que no tengan miedo a la COVID-19 por sí mismo, pero sí ante la sensación de pérdida (temporal) de lo conocido. Es posible que ellos no se acerquen por iniciativa propia ya que no se sienten con suficiente confianza para plantearte sus preocupaciones o miedos, así que sería bueno mostrarnos disponibles y hacer chequeos regulares con ellos.

Otro aspecto que no debemos descuidar es la ansiedad propia de los adultos. Antes de acercarnos a ellos, debemos revisar cómo nos sentimos. Si queremos ofrecer palabras reconfortantes pero manifestamos altos niveles de tensión en nuestro cuerpo o en nuestro tono de voz, puede que el objetivo no se cumpla o no sea bien recibido. A veces, sin quererlo, el miedo de los adultos puede alterar igualmente a los chamos. Es necesario que regulemos nuestros nervios y así acercarnos de una manera más calmada. 

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